Tierra de Gamers

ARCHVALE, grata sorpresa sin pretensiones

Archvale

Valoración

Positivo

Negativo

Me estoy encariñando con el XBOX Game Pass. Es verdad que todos picamos por su estrategia de poner de salida algunos de los juegos más esperados. Pero ciertamente es cuando encontramos pequeñas joyas como este Archvale cuando realmente valoramos todo lo que está haciendo bien el equipo de Microsoft. Porque poner juegos triple A de salida y esperar que la gente los descargue es sencillo, pero también está haciendo que probemos otras cosas menos comerciales que, de no ser por estar incluidos en el Game Pass, seguramente ni nos enteraríamos de que existen. A ver si Sony se pone las pilas y hace algo similar.

Pero bien, ¿qué es Archvale? Pues a mi entender un juego indie sin grandes pretensiones más allá de entretener, cosa que hace de forma excelente.

Si echas un ojo a las imágenes puedes ver rápidamente que se trate de un juego de estética retro, uno más entre los muchos que hay ahora de este estilo. Peor incluso que la mayoría, me atrevo a decir, con gráficos que parece casi sacados del Zelda original. Ya solo esto echará atrás a más de uno. Pero no te dejes engañar, tras esta fachada algo antigua se esconde una pequeña joya.

La virtud está en la honestidad

Digamos que la grandeza de Archvale está en su honestidad. Al contrario que otros juegos que nos abruman con espectaculares gráficos pero que luego aburren en 10 minutos, el producto que nos ofrece Archvale es justo el contrario. La mecánica es muy simple. En cada pantalla que entramos hay que derrotar a todos los enemigos para poder seguir avanzado. Por el camino iremos encontrando armas que podremos equipar. También iremos recogiendo materiales para, cuando localicemos aldeas, poder forjar nuevas armas o armaduras. Los enemigos que eliminemos también sueltan monedas que nos permitirán comprar a su vez otros objetos o mejoras para nuestro equipo. De cuando en cuando nos encontraremos con bosses que habrá que eliminar para acceder a nuevas zonas del mapa… Como veis, una mecánica tan simple y tan repetida que podría incluso echarnos atrás. Todo lo contrario. No se trata de reinventar la rueda, se trata de entretener.

Tenemos a nuestra disposición un gran arsenal de armas cada una de ellas agrupada en un tipología: melee, distancia y magia. Podremos seleccionar el arma que más nos guste o ir cambiando según la que nos sea más útil en cada caso. Nos podemos especializar (no me atrevo a llamarlo build) según nos equipemos un arma de un tipo u otro, puesto que luego tendremos que ver qué armaduras potencia las habilidades del tipo elegido. También podemos equipar anillos (sólo uno) que le complemente. Lo que más juego da diria que son los skills que iremos obteniendo a lo largo de la aventura. Esto son habilidades extra que iremos configurando en las ranuras que disponemos para darnos capacidades extra (más defensa, más ratio de disparo, …). Con esto completaremos nuestra “build”. Aquí de nuevo otra virtud del juego, puesto que nada es definitivo. Que no te termina de gustar la “build” que he puesto, o te sale un arma que te gusta más, pues nada, simplemente cambia el equipo y las habilidades y empieza a jugar de otra forma.

Archvale también se guarda alguna sorpresa, como las fases en una especie de luna en la que tenemos que esquivar todos los ataques que nos lanzan mientras que perseguimos una joya. Y también tiene mazmorras, que se diferencian de los niveles normales porque hay que ir recogiendo llaves para desbloquear nuevas zonas. Pero son muy pocas las sorpresas, la verdad, así que tampoco marcan ninguna diferencia. Si acaso, le sirven para romper la rutina de matar enemigos pantalla tras pantalla.

No es el juego de mi vida, pero…

Si hay que ponerle un “pero” es la curva de dificultad, que va creciendo casi exponencialmente a base de llenar la pantalla de más y más disparos, haciendo los últimos tramos del juego muy, muy difíciles. Esta dificultad algo artificial seguro que hace que muchos dejen el juego a medias. Pero de verdad que no importa si lo hemos disfrutado hasta ese momento.

No puedo despedirme sin mencionar que también tiene un modo cooperativo. La única pega es que no es online, ¡para usarlo ambos jugadores tienen que estar físicamente delante del mismo ordenador! Hasta esto, que es claramente una limitación en los tiempos que corren, me hace sonreír. Me recuerda verdaderamente a los tiempos de los ordenadores de 8Bits cuando pasabas las tardes jugando con tu hermano o amigo aporreando el mismo teclado. De cualquier forma, no es más que una anécdota. Con lo difícil que se pone el juego, intentarlo en modo coop (salvo que lo pongamos en la mínima dificultad) es, simplemente, un suicidio, porque tener otro muñeco similar a tu lado hace imposible concentrarse en esquivar los proyectiles que cruzan la pantalla.

Seguro que Archvale no es el juego de tu vida, pero también seguro que si lo pruebas vas a quedarte pegado a la pantalla durante un largo rato, sin complicaciones, solo disfrutando de cada nueva pantalla que vayas consiguiendo superar. ¿Se puede pedir algo más a un juego? No, creo que no.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.