Tierra de Gamers

EASTWARD, entre el JRPG y la aventura gráfica

Valoración

Positivo

Negativo

El único reclamo que me ha llevado a probar este juego que detrás está la distribuidora de otra joya reciente del juego indie: Stardew Valley. Aunque el equipo de desarrollo no es el mismo, Eastward comparte con Stardew Valley su estética tipo 16-bits que tan de moda está entre los juegos indies y algunas cosas del interfaz, pero realmente poco más. Sus mecánicas son muy distintas pero, aun así, estamos ante un juego muy recomendable. Sigue leyendo si te ha picado la curiosidad.

Primero me gustaría aclarar qué tipo de juego es para mi este Eastward. Casi todas las reviews que he visto lo califican de JRPG pero, para mi esta clasificación se le queda muy corta. Es verdad que el juego tiene un estilo homenaje a los clásicos juegos de viejas consola tipo Zelda, pero no se este termino es el que mejor lo define porque es mucho más. Es verdad que muestra un planteamiento que bebe directamente de los clásicos del género y hay acción y exploración y evolución de los personajes, vamos aprendiendo recetas, vamos potenciando las armas… pero esto sólo es el envoltorio. Diría que la importancia de todo esto es tan tangencial en el juego que me resisto a ponerle esa etiqueta. Para mi, Eastward está más cerca de una aventura gráfica que de cualquier otra cosa. No tiene las mecánicas de click&point, es verdad, pero la esencia de este juego es el hablar con los personajes, realizar acciones, resolver puzzles… y todo aderezado con las fases de acción, exploración e incluso las luchas con bosses de nivel. Una mezcla bastante heterogénea, pero sin duda, el factor que de avance en el juego es la historia. Si no consigues que esta te enganche, que el humor que destila en todos tus diálogos te motive a seguir, déjalo, no vas a encontrar más que un juego en el que pasearas por niveles golpeando enemigos con una sartén sin tener muy claro para qué.

La historia como motor

En Eastward manejamos a dos personajes, John y Sam, un adulto de profesión minero, y una extraña aunque adorable niña. Cada uno tiene sus habilidades e iremos manejando a uno o a otro en función del momento de la historia en el estemos. La mecánica del juego es simple. A medida que vayamos avanzando en la historia, esta nos irá proponiendo realizar ciertas tareas que tendremos que completar para continuar con la historia. Por el camino nos iremos adentrando en nuevos lugares en los que tendremos que hacer frente, con una sartén como arma (no te preocupes, iremos completando el arsenal con otro tipo de elementos), a los enemigos que se nos van cruzando. También tendremos que ir resolviendo ciertos puzles, muy en la línea de los clásicos del género, que al principio serán fáciles pero que poco a poco se irán complicando. Aprovechando el doble protagonismo de John y Sam, habrá momentos en que tengamos que manejar a John, a Sam o incluso a ambos de forma conjunta para poder ir desbloqueando puertas o eliminando obstáculos que nos impiden avanzar. E incluso nos enfrentaremos a bosses de nivel que nos pondrán en algún apuro, aunque no esperes combates desafiantes tipo Dark Souls.

Pero, como anticipaba, lo importante no es esto. Lo importante es avanzar en la historia, entender la relación que mantienen John y Sam, entender que hace tan especial a Sam e ir descubriendo cómo su personalidad va marcando muchas veces el devenir de la historia en este entorno post apocalíptico. Esto es lo realmente que nos impulsa a seguir avanzando. Y para que esta historia funcione, los autores han desarrollado un mundo post-apocalíptico en el que existen diferentes comunidades, cada una con su idiosincrasia y sus personajes. Es impresionante el trabajo que se ha realizado para dotar a estos mundos y a estos personajes secundarios de un mínimo de trasfondo. Y quizás este sea uno de los primeros problemas de este Eastward. Todo este despliegue es tan minucioso que puedes hablar con cada personaje con el que te cruzas y todos ellos tienen dos o tres frases que decir. Y, aunque no te pares a hablar con nadie, la cantidad de líneas de texto que tendrás que leer es abrumadora termina por tener el efecto contrario al que supongo deseaba el equipo de desarrollo, porque entorpece de alguna manera el avance de la historia.

Y ya que hablamos de los diálogos, todos están desarrollados con un humor fino sin caer en el chiste fácil que bebe también de las fuentes clásicas de las grandes aventuras gráficas clásicas como Monkey Island. Para mi, no llegan al nivel del gran clásico de piratas, pero sin duda está muy currados. Si eres de los que te gusta leer sin importarte el tiempo que lleve, seguro que los vas a disfrutar.

Por contra, una cosa que no me ha gustado es que da la sensación en algunos momentos de que se abren subtramas con poco contenido, que nada tienen que ver con la historia que nos están contando, simplemente como excusa para explorar nuevas áreas del mapa o para alargar el tiempo que pasamos en una zona.

Eastward frente al colegio

Ambientación

El juego está dividido en capítulos, casi siempre coincidiendo con el cambio de una zona a otra (no siempre). Empezamos en una especie de zona minera bajo tierra en la que vive una pequeña comunidad gobernada por un alcalde bastante peculiar. Conforme se va avanzando en los capítulos, la historia se va desvelando y descubrimos que hay una fuerza maléfica llamada MISAMA que es la responsable de la situación que vive el mundo. No voy a desvelar nada más de la historia porque creo que lo interesante es que el jugador vaya dando avanzando y descubriendo la historia.

Me quiero detener un momento en la ambientación de la obra. Todo en Eastward tiene un diseño muy cuidado, en ese estilo 16 bits tan de moda, todo muy retro. Cada nivel tiene su propia ambientación sin reciclar componentes de una a otra, lo que le concede su propio estilo a cada uno. Los personajes, tanto en diseño como en comportamiento, destilan un humor fino que hace de contrapunto a la ambientación decrépita del mundo, que justamente sirve para que nos enganchemos al juego, no sólo por la historia, si no por el cómo nos la cuentan. Como pega le pondría que todos los personajes están muy estereotipados. Por ejemplo, los malos son muy malo y, tanto su diseño como su comportamiento son indicativos de su condición desde el primer minuto. No es que resulte molesto, al revés, encaja muy bien con el estilo humorístico por el que se ha optado, pero si que resta algo de profundidad a los mismos y, por tanto, los hace menos atractivos.

¿Recomendado?

Como veis, Eastward no es un juego al uso. Tengo claro quien NO debe acercarse a este juego ni con un palo, pero me resulta complicado recomendarlo de forma general. Está claro que todos aquellos que disfruten con una buena historia con toques de humor y una ambientación de primera, van a disfrutar de lo lindo con este Eastward. El problema es que, a mi entender es que todo está al servicio de la historia, lo que es bueno en beneficio de este tipo de jugador, pero lastrará sin duda a todos aquellos que busquen algo más de interacción.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.