Tierra de Gamers

DREAMSCAPER, un paso adelante en el género

Dreamscaper Portada

Valoración

Positivo

Negativo

Desde que apareció el sub-genero de los rogelikes tipo “si mueres, vuelves a la casilla de salida” ha habido auténticas joyas, siendo los principales adalides de esta modalidad Hades y Dead Cells. Pero, con la cantidad de imitadores que han salido, el género comienza a estar un poco saturado. Así que cuando llega otro aspirante, siempre hay que pedirle algo más. Este es el caso de Dreamscaper que, pese a ambientarse en el género, aporta no pocas novedades, que hace que destaque entre la infinidad de clones.

Mundos paralelos

La principal novedad que aporta Dreamscaper al género es la combinación de dos planos de juego. Por un lado, tenemos el plano de los sueños, donde se produce la acción. En este tendremos la clásica estructura de pantallas en las que derrotar a todos los enemigos para poder avanzar, intentando perder la menor vida posible. Y, por otro, la principal novedad que aporta el juego, es el plano real, donde Cassidy, el personaje principal, volverá cada vez que muera. Aquí es donde gastarás los recursos que tanto te ha costado ganar para obtener nuevo equipamiento en el mundo onírico. Pero no solo eso, también tendrás la oportunidad de conocer a distintas personas e interactuar con ellas. El avanzar en estas relaciones es lo que hará que vayamos desbloqueando nuevas habilidades que, a su vez, nos ayudarán cuando volvamos a la lucha en el mundo de los sueños.

Ciertamente, el diseño de los mundos ayuda a una separación total de los dos espacios del juego. En el plano real, todo es grande y aburrido, dominando una paleta de colores ocres igual de aburrida que el ambiente. Sin embargo, en el plano de los sueños cambiamos a una perspectiva isométrica que favorece la acción. Y no solo eso. El propio diseño de los escenarios y los enemigos te hace sentir como si estuvieras inmerso en un sueño o, una pesadilla, incluso. Empezamos en un pueblo cualquiera en medio del invierno, con colores fríos y brillantes. Y, según vamos avanzando, los colores parecen oscurecerse, como si los diseñadores nos estuvieran haciendo adentrarnos en capas más profundas de nuestra psique, al más puro estilo de la gran película de Christopher Nola, Inception.

Dreamscaper, nivel 1

Acción gradual

Ciertamente, los primeros niveles no suponen ningún reto. Los pocos enemigos que salen en cada pantalla hacen que sea sencillo ir avanzando hasta llegar al boss. Hay que aprovecha para ir equipando tu personaje con las diferentes armas, escudos y habilidades que iras recolectando. Este es uno de los aspectos más destacables del juego. Como en los buenos del género, el equipo que encuentres es el que te permite construir la build para ser capaz de avanzar en los mundos. No todas funcionan igual, y tendrás que afinar porque la equipación determina mucho cómo tienes que jugar.

A diferencia de otros juegos, en Dreamscaper la muerte te devuelve al mundo real donde tienes cosas que hacer. Es decir, hay que aprovechar estos pasos por el plano físico para desbloquear equipo que nos será de inestimable valor en el plano de los sueños. Pero además, este paso nos hará interactuar con otros personajes que nos irán contando sus historias al mismo tiempo que desentrañamos la propia historia de Cassidy, también fascinante. Como digo, ambas facetas del juego se complementan muy bien y no se siente como una pérdida de tiempo. En esto, de alguna manera, es similar a lo que en Hades ocurría con la interacción con el resto de habitantes del Averno, aunque en este caso, con el cambio de escenario, la inmersión lograda es superior.

Conclusiones

No me suelo enganchar a los juegos roguelike de este tipo porque me parece que volver a empezar se vuelve tedioso. Pero en Dreamscape se ha logrado un equilibrio en el que volver a empezar no se siente como una pérdida de tiempo total. También me ha gustado que realmente hay diferencia entre las armas y habilidades que encuentras (algunas de ellas son geniales, otras no tanto). Sin embargo, no me ha gustado tanto que los niveles son algo sosos. Aunque hay acción y se van complicando, sientes que no son de una dificultad importante. Lo que sí marca la diferencia son los bosses. Quizás por la ambientación onírica del juego, pero me han parecido todos muy originales con mecánicas novedosas que en los primeros instantes pueden resultar desafiantes. Muy de agradecer que se permita elegir si luchar o no contra los bosses ya derrotados, lo que facilita el seguir avanzando y explorando en los mundos (aunque, obviamente, con menores recompensas).

Seguramente no sea el juego de año, pero me ha parecido que Dreamscaper aporta unas cuantas buenas ideas al género y, solo por eso, ya merece la pena darle una oportunidad.

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